Ella le dijo que se tomará total libertad. Entonces él la liberó de la respiración borrándole la boca mil veces, le trazó sienes latientes por toda la frente y sin darse cuenta se sintió dibujante, trazando sus ojos, miradas, cientos, para él. Los desparramó quien sabe donde pero siempre debajo de su pelo. Y sintió que no podía acompañar cada trazo porque ella lloraba emocionada. Recordando la libertad que le habían otorgado, calmó todo llanto con un par de pincelazos sobre los labios. La vio desordenada y notó que la belleza de ella era libre. Vio su nariz corriendo por sus contornos, multiplicándose a gusto de la mano de una boca cantada. Escuchó sus lágrimas cayendo solas en un ritmo vertiginoso hacia la nada. Junto algunas para su obra. En cada pulso sintió ese desorden de belleza y sin necesidad de terminar el cuadro se marchó. Ella no percibió nada pero se sentía hermosa. Tomando el lienzo con ambas manos se acercó para observarlo y nunca más pudo salir de él.
Tuesday, May 18, 2010
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