Saturday, September 10, 2005

Te quiero

Se fue sintiendo mia y se fue sintiendo de nadie, se soltó más y se perdió detras de su sombra. Se volvió una sola imagen con su aliento, perdió los colores en los ojos y en los labios. Palideció como palidecen las hojas de los arboles en el ocaso. Su luz se escapó por un segundo y volvió al siguiente para llevarse destellos de transparencias. Pero le faltó el aire y salió de la sombra, tomó su asiento nuevamente y dijo: Yo también.

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