Hoy juan se miró al espejo, inchó el pecho y lo subio bien alto. ¿Imprecionaría a su vecina con una propuesta indecente o tal vez llamaría a su exnovia y le juraría que tenía pasajes para el más allá cruzando el río? Lo cierto es que el espejo se desplomó sobre su pecho y eso dolío.
Juan Hoy temprano estuvo en la guardía del hospital. La experta mano de una enfermera le quitó durante horas cientos de diminutos espejos inscrustados en su pecho hinchado y dolorido.
"Gracias a Dios usted no se ha adherido al paró" exclamó Juan sonriendo con dolor entre los dientes.
"Pero que pecho más fuerte tiene usted señor...?"
"Juan" Dijo Juan
"Un gusto juan, mi nombre es Gisela"
Juan esa misma noche cenó con una enfermera de nombre Gisela. Ella había decidido esa misma mañana ponerle el pecho al paro.
"¡Pero que linda se ve usted sin el uniforme!"
"Cuando no lo tengo me piden que me lo ponga, y cuando lo tengo me piden que me lo saque"
"Usted tiene una hermosa figura como para taparla con el uniforme, pero es verdad tambien tiene manos para curar"
Gisela infló el pecho y lo subío bien alto. ¿Le guiñaría el ojo a un total desconocido con fuertes pectorales, o llamaría a su exnovia? Hombre o mujer, cualquiera le vendría bien con el vino exquisito de la cena. Gisela pensó en los pechos de su novia, mientras Juan pensaba en los pechos de Gisela, mientras Gisela ya pensaba en los pectorales de Juan. Y ambos se volcaron el vino.
Esta misma noche Juan se fue con una hermosa señorita a su departamento con intenciones bastente premeditadas - jugar al tigre que persigue a la gacela sin que le doliera el pecho-. Cuando abrió la puerta al departamento, se econtró con su ex sobre la cama; la ropa interior que vestía encajaba justo con la situación. En un segundo cuatro pechos y un beso entre mujeres ardieron ante los ojos de Juan.
¿Será de mala suerte romper espejos? yo creo que no.
Saturday, October 01, 2005
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